Diga 33: Pensamientos en búsqueda y captura (XXVII) | El Blog de José Alberto Díaz-Estébanez León

Diga 33: Pensamientos en búsqueda y captura (XXVII)

oct 31, 2012

Diga 33: Pensamientos en búsqueda y captura (XXVII)

1.- Al hacer balance de los errores cometidos, casi siempre reconoces haber juzgado mal a algunas personas (y seguramente es verdad), pero casi nunca aceptas haberte equivocado -tú, sólo tú- al tomar las decisiones (y es igualmente cierto).

2.- Me gusta cuando callas… ¡porque no metes la pata! (versión libérrima de los versos de Pablo Neruda).

3.- No es lo mismo la ironía que el cinismo. Hay gente que utiliza incluso con maestría el recurso irónico para ser más persuasivo, eficaz y hasta divertido en su argumento. Muy distinto es el cínico que actúa con absoluto descaro para mentir o defender lo indefendible, simplemente porque es lo que le conviene.

4.- No esperes que te den “lo que mereces”: puede que no merezcas tanto como crees, y desde luego puede que los demás tengan una noción muy distinta de tus merecimientos.

5.- Estamos tan obsesionados -a mí, al menos, me ocurre- en aprovechar cada minuto que no nos damos cuenta que hay ocasiones en que hay que perder un poco de tiempo para ganar un poco de vida.

6.- Es más fácil cambiar leyes que cambiar mentalidades… y los Gobiernos no suelen caracterizarse por tomar el camino más difícil, más bien todo lo contrario.

7.- El miedo a perder es, a veces, un motor tan poderoso como el afán de conseguir. No te avergüences de ello… siempre que de verdad valga la pena conservarlo y no sacrifiques ni tus principios ni tu dignidad por hacerlo.

8.- No le des tanta importancia al hecho de discrepar con quien te rodea. Trabajar con alguien (junto a, o para él) no significa estar de acuerdo -siempre y en todo- con lo que hace, dice o piensa. Y en muchos casos es incluso sano que así sea.

9.- No te sorprendas si alguien sólo ve en tus modestos éxitos un molesto competidor o incluso el reflejo de sus propios fracasos. La mezquindad de los mediocres le lleva a intentar sobresalir pisando, en lugar de apoyarse.

10.- ¿De qué te vale decir “¡Por fin Viernes!”, si automáticamente te pones a pensar “¡Ay, qué poco queda para llegar al Lunes!”?

11.- ¿De verdad crees que hemos llegado a un punto en el que tengo que pedir perdón simplemente por sonreír? No cuentes conmigo.

12.- No confundas la defensa, legítima, de tus ideas y de tus compañeros, con la obcecación cerril de atrincherarte en lo indefendible: no sólo te llevará a cometer graves errores, sino que ni siquiera te agradecerán tu estúpido esfuerzo.

13.- Hay gente tan obsesionada en contestar a los demás, que se olvidan de tener voz propia.

14.- Hacer algo bien no redime todas las cosas malas que hayas hecho en el pasado, es verdad. Pero tampoco los errores anteriores le pueden restar valor a tus aciertos actuales… (vamos, digo yo).

15.- Lamentarse es estéril… si sólo queda en lamento.

16.- Nunca he creído mucho en aquello de que “dos no se pelean si uno no quiere”. A veces, aunque no se quiera, hay que defender (con corrección, pero con firmeza) tu posición, porque si no te aplican aquel otro proverbio que tampoco me gusta mucho de “quien calla, otorga”. Tendemos a juzgar igual (igual de mal, claro) a dos contendientes en una pelea, y antes deberíamos intentar al menos conocer los motivos, los antecedentes y si de verdad tienen la misma de culpa… no vayamos a ser tan injustos que tratemos igual al agresor que al agredido.

17.- Cada persona cree que lo que tiene entre manos justo en este momento es lo más importante, casi el centro del universo. Pocos los que son capaces de aportar una visión más global, distinguiendo lo importante, lo urgente y lo accesorio.

18.- Dicen que no hay nadie tan temible como quien no tiene nada que perder. Quizá por eso, en esta Democracia en apuros en la que vivimos, los Gobiernos tienen cada vez más miedo a su propia Sociedad.

19.- No siempre que alguien te decepciona es por culpa suya… es posible que en ocasiones sea porque no lo conocías lo suficiente o tus expectativas eran demasiado elevadas.

20.- ¿Adivinas la trayectoria de la próxima gota de lluvia resbalando por el cristal de tu ventana? Pues aún más difícil es prever cómo será hoy el discurrir de tu vida.

21.- La indignación social tiene su principal causa no en la dureza de los recortes, sino en la injusticia del reparto de la carga.

22.- Me equivoco. Me equivoco a menudo… más de lo que quisiera y seguramente mucho más de lo que me gusta admitir. Sin embargo, el mero hecho de reconocerlo, de rectificar o al menos de admitir esa posibilidad, es lo que me da pleno derecho a equivocarme. Y eso es lo que lo hace soportable.

23.- Nunca deja de sorprenderme la mezquindad de algunas personas (y no son pocas) que se sienten amenazadas solamente por verte feliz.

24.- Sigue tú, si quieres, escarbando en el pozo del derrotismo y la frustración… pero te aseguro que allí no encontrarás mi cabeza hundida para usarla de escalera y asomar la tuya.

25.- Si la petición o no de Rescate se convierte en arma arrojadiza entre Partidos, la decisión se tomará por criterios políticos, y no económicos.

26.- No voy a pedirte milagros. No pretendo imposibles, ni heroicidades, ni siquiera hazañas increíbles… pero creo que sí tengo derecho a esperar de ti que lo intentes de verdad, con lo poco o mucho que puedas poner de tu parte para lograrlo juntos.

27.- No hay nada tan petulante, prepotente y chulesco como pretender que te den las gracias por prestar una ayuda cuando es tu deber y su derecho.

28.- La táctica de tapar la propia ineptitud señalando con el dedo los defectos (reales o fingidos) de los demás no sólo demuestra una mezquina mediocridad, sino que más pronto que tarde acaba poniendo el foco abrasador sobre el dueño del dedo.

29.- Quizá hoy no quieras. Quizá aún no puedas. Quizá ni siquiera lo sepas. Pero no descartes por imposible lo que mañana puede ser -quizá, sólo quizá- el pasaporte a tu felicidad.

30.- ¡Cómo se empeña la tozuda realidad en desmentir cada día nuestra estúpida idea de creernos imprescindibles!

31.- Hay días que no te quieres levantar por no enfrentarte al mundo y hay días que no te quieres levantar porque no quieres que la noche acabe. Hay días… y días… y días… ¡¡Buenos días!!

32.- Si estuvieras jugando un partido de fútbol y tu contrincante -quien más desea que pierdas, y está dispuesto a todo para que así sea- se pone a darte consejos para organizar mejor tu defensa, ¿tú le harías caso? ¡¡Pues eso!!

33.- Tienes permiso para sentirte estúpido por depositar tu confianza en quien no debías, de acuerdo. Pero ese permiso sólo es válido durante el tiempo justo que tardes en tomar decisiones que ayuden a rectificar la traición… ¡ni un minuto más!

3 Comments

  1. Paco Castro

    Excelente pluma, como siempre. Efectivamente, hay que perder un poco de tiempo para después ganarlo. O bien, parar el tiempo, como digo yo. Gracias, José Alberto, por compartir tus pensamientos. Un abrazo.

  2. uuff como siempre fantástico pos si.. yo estoy en esos días en que no te quieres levantar, en fin .. excelente tus refleexiones gracias por compartirlas

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