El Calvo de la Lotería y la cirugía equivocada | El Blog de José Alberto Díaz-Estébanez León

El Calvo de la Lotería y la cirugía equivocada

Oct 1, 2012

El Calvo de la Lotería y la cirugía equivocada

Un país donde la noticia de mayor impacto en la presentación de los Presupuestos no es la constatación de que el pago de cada vez mayores intereses y cada vez de más préstamos se “come” literalmente todo el esfuerzo de los recortes sociales y de los aumentos fiscales, o que las partidas para Sanidad o Educación (ésta última acumula en los dos últimos años un hachazo del 31%, casi un tercio de lo no mucho que tenía), se quedan más escuálidas que las patas de un grillo, es un país genial. Y es un país genial, entre otras cosas, porque aún creemos en los genios salidos de lámparas maravillosas –venga a frotar, venga a frotar… que ni el Scotch Brite, oiga- que nos sacarán del atolladero en un tremendo golpe de suerte. No sabemos si a golpe de quinielas de las de antes, de bonolotos de las de ahora, de loterías de las de siempre, o de Eurovegas de cuando vengan.

El propio Zapatero, con su sobredosis de talante y buenismo incurable siguió confiando casi hasta el final en que la táctica del avestruz funcionaría hasta que llegase ese golpe de suerte que siempre le había acompañado en los momentos clave de su sorprendente trayectoria política (hay quien se hace cruces aún pellizcándose de cómo llegó primero a la Secretaría General de su propio Partido y más tarde a la mismísima Presidencia del Gobierno). Y por eso, entre cabreo y cabreo de los viernes de dolores en que se han convertido las ruedas de prensa posteriores a los Consejos de Ministros, al españolito medio le ha dolido especialmente el “mordisco” que Hacienda le quiere pegar a los premios de Loterías y Apuestas: nada menos que un 20%. Y eso, hablando de una actividad que ya de por sí regula, controla y administra el propio Estado, que obtiene unos grandes y constantes beneficios por ello (e incluso ya barajaba su privatización en todo o en parte para sacar dinerito fresco ahora que lo necesita).

Si seremos tontos, que, entre tantos impactos diarios y doloros, nos enfadamos por algo que estadísticamente no nos va a afectar prácticamente nunca y prácticamente a nadie. Pero, qué quieren que les diga… ¡nos revienta! Para una alegría para el cuerpo que nos queda (ay, Macarena), también nos la amargan. Y ya estoy viendo cómo entre Cristóbal Montoro y Luis de Guindos (no sé si se acuerdan ustedes de los dibujos animados de “Leoncio el León y Tristón”) se disputan seriamente protagonizar el próximo anuncio del Gordo de Navidad en el papel del Calvo de la Lotería. Desde luego, ambos reúnen condiciones para ello, claro.

La olla exprés en que se está convirtiendo una sociedad cada vez más frustrada, no tanto por los sacrificios que se le exigen, sino porque se siente engañada y sin una luz en el horizonte, amenaza con explotar no se sabe bien cómo ni cuándo. Y mientras jugamos a debates inverosímiles sobre si la democracia la representa más una supuesta “mayoría silenciosa” o una “minoría bulliciosa”, se hacen cada vez más fuertes quienes pretende utilizar la crisis económica como auténtica coartada ideológica para aplicar la cirugía no donde está la enfermedad, sino para imponer un modelo de sociedad determinado.

El ejemplo más claro lo tenemos en el debate sobre las Comunidades Autónomas. Ante la gravedad de la crisis, se ha extendido la concepción de que el actual Estado de las Autonomías es insostenible por culpa de unas Comunidades Autónomas despilfarradoras y disparatadas, culpables de todos los errores y todos los horrores de este barco a la deriva. Y ciertamente que son muchos los disparates cometidos, pero es igualmente cierto que la responsabilidad está compartida y repartida entre las distintas fuerzas políticas, hasta el punto que son aquellas comunidades y ayuntamientos gobernados por el mismo partido que preconiza una verdadera “recentralización” del Estado, las que mayor deuda pública acumulan en ese disparate: verbigracia: Comunidad Valenciana y Ayuntamiento de Madrid, ambos dirigidos por el PP desde hace décadas, y con poca posibilidad de achacárselo a la “herencia recibida”.

Aun admitiendo que el gran problema de la crisis económica que sufre España sea la deuda (son muchos más factores, pero en fin), los datos incontestables indican que más del 80% no es de carácter público, sino deuda privada: bancos, empresas y particulares. Por mucho que se aplique la dieta al sector público, el grueso de esa deuda no disminuirá, porque al sector privado no sólo no se le puede imponer, sino que no se le facilita mejores condiciones de crédito y se les aumenta los impuestos de todo tipo.

La segunda gran mentira es que, de ese menos del 20% restante, centramos la atención en la deuda de las Comunidades Autónomas: más de tres cuartas partes corresponde a endeudamiento de la Administración Central del Estado (y sigue creciendo), mientras que en torno al 15% son efectivamente de las Autonomías (que, además, gestionan los dos capítulos más importantes de gasto en servicios públicos: Sanidad y Educación), y el resto a unos depauperados Ayuntamientos, que prestan la primera atención directa al ciudadano (por cierto, también repartido de forma muy desigual: la mitad de la deuda municipal la acumula sólo Madrid, y la otra mitad los otros 8.000 municipios de España).

De esta manera, resulta evidente que tratar de arreglar el problema económico apretando más y más las clavijas a las Comunidades Autónomas, culpándolas de todos los males, es como intentar curar a un enfermo de cáncer amputándole un brazo. Incluso si el brazo tiene problemas, achaques, defectos o deformidades (que en algunos casos, los tiene y muchos) al final tendremos un hermoso cadáver, eso sí, sin gangrena en sus extremidades, porque el cáncer se habrá comido lenta pero inexorablemente todos sus órganos internos.

(sígueme en Twitter: @Jadestebanez)

5 Comments

  1. Pepe

    A la olla de este país que es hoy día España, sólo le falta la mecha y una caja de fósforos.

    • Jose Alberto

      Seguramente tengas razón, y seguramente haya razones para que tengas razón. Pero también te digo que yo no contribuiré a prender la chispa.Un abrazo.

  2. Francisco José Lee-Willians Lavers

    Buenisimo, el articulo completo, pero, Pepe, te equivocas, ni le falta mecha ni fosforos, esto va a reventar por combustion espontanea… YA VERAS!

    • Jose Alberto

      Ante todo, gracias por tu comentario. Pero, tal como le dije a Pepe y aun entiendiendo los motivos y razones sobradas, espero y deseo que no llegue esa combustión espontánea. Un abrazo.

  3. Paco Castro

    Acertado el artículo. Lo lamentable es que este Gobierno cargue el peso de los desmanes sobre el españolito de a pie. Seguro que hay otras alternativas y otras formas de hacer política. Recuerdo una entrevista a un profesor que tuvo Montoro, del que dijo que “está haciendo todo lo contrario a lo que aprendió”. En fin, creo que no debemos asumir que sigan haciendo “lo contrario”. Un abrazo.

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